Si “no nos representan” urge construir la Alternativa.

El acuerdo de CC.OO. y UGT con la CEOE del pasado 26 de enero sirve prioritariamente a un objetivo vital para las clases dominantes: poner plomo en las alas de la capacidad de resistencia y de lucha de la clase obrera. En concreto, ante la brutal reforma laboral que apruebe el PP el próximo 10 de febrero, no hay mejor anestesia que este acuerdo que inmola salarios y derechos en sagrado altar de la competitividad y de la total hegemonía del capital.

Parecía difícil que CC.OO. y UGT consiguieran alcanzar cotas aún mayores de enfangamiento en el ejercicio de su supuesta representación de los intereses de l@s trabajadores, que es lo que justifica su existencia. Han firmando el enésimo ataque a los derechos de la clase obrera.

 

Las devastadoras reformas laborales del anterior gobierno del PSOE fueron respondidas por CC.OO. y UGT con la huelga general del 29S de 2010 convocada tres meses después de aprobada y que puede calificarse de pírrica, porque implicó mayores daños para la clase obrera – una nueva derrota y más debilitamiento – que a la patronal y al gobierno, que pudieron comprobar que no había obstáculos de envergadura para sus planes.

Que esa huelga se convocó a regañadientes y apostando al fracaso lo demostró la infame decisión de ambos sindicatos de firmar tres meses después con el gobierno una histórica victoria de la patronal: la contrarreforma de las pensiones.

Ahora, mientras la hecatombe de despidos masivos – 5,4 millones de trabajador@s, de los que la mitad llevan más de un año buscando empleo y 750.000, dos o más – de desahucios, de privatizaciones, de recortes sociales y de subidas de precios se abate sobre la clase obrera, los que se llaman “sindicatos de clase” pactan con la patronal un nuevo recorte de salarios y derechos.

Los contenidos del acuerdo son los siguientes:
•    Se suspende el acuerdo que preveía incrementos en las retribuciones de entre el 1,5 y el 2,5% en 2012. Las subidas salariares serán del 0.5% en 2012 y del 0,6% en 2013 y 2014.  Sólo en el más que improbable caso de que el PIB crezca más del 1%, cuando la recesión está más que asegurada, los salarios crecerían el 1%.
•    Como la inflación (IPC) prevista es del 2%, cada año habría una pérdida de poder adquisitivo, acumulada, del 1,5%.  Si el IPC de la UE y el del Estado español supera el 2% se establece una cláusula de revisión salarial por la diferencia entre ese 2% y el más bajo de los dos anteriores. A quien respire aliviado porque al menos algo se tiene en cuenta la subida de los precios hay que recordarle que, ante unas previsiones  subida del petróleo hasta del 30% como consecuencia de las sanciones impuestas por la UE a Irán, el acuerde incluye una cláusula por la que si el barril de Breen incrementa su precio más del 10% se deducirá esta subida del valor del IPC.
•    Aunque se habla de “esfuerzos” por ambas partes, es sólo para decorar titulares en los medios de comunicación ya que no se establece el más mínimo control obrero, ni límite alguno sobre los beneficios empresariales repartidos.
•    Se permite a las empresas no aplicar acuerdos previos contenidos en convenios vigentes, relativos a turnos, horarios, funciones, etc.
•     Se avanza decisivamente en la adaptación de las condiciones de trabajo a loas intereses del patrón:
- El empresario puede distribuir libremente el 10% de la jornada anual más 40 horas anuales.
- Movilidad funcional sólo limitada por la exigencia de una titulación determinada para la actividad correspondiente.
- Si las necesidades del patrón así lo exigen los convenios pueden incluir cláusulas de mayor flexibilidad.

¿Por qué han firmado este acuerdo?

•    CC.00. y UGT comparten el discurso político y la posición de clase de la patronal según la cual la salida de la crisis depende de que los empresarios creen empleo y de la competitividad. Según ellos sólo será posible salir si se reducen drásticamente salarios y derechos laborales.
•    Cuando no queda el menor atisbo de conciencia de clase o, peor aún, cuando se conocen perfectamente los feroces términos de la lucha de clases pero se prefiere mirar para otro lado porque es más rentable, las consecuencias vienen rodadas. Como la pertenencia al euro impide devaluar la moneda para abaratar las exportaciones y formar parte de la moneda única es sagrado, lo que las clases dominantes pretenden llevar a cabo con la cooperación vital de los “sindicatos de clase” es una brutal degradación de las condiciones de  vida y de trabajo para reducir costes.
•    Niegan la evidencia de que no hay perspectiva alguna de solución de una crisis que es global, que afecta a los cimientos mismos del capitalismo y que no ofrece salida alguna dentro de él. Un indicador entre muchos señala el camino hacia el abismo. La evolución del índice de producción industrial en los meses finales de 2011 fue la siguiente: agosto + 0,6%, septiembre – 1,4%, octubre – 4,2%, noviembre – 7%.
•    Ocultan que los sucesivos gobiernos del PSOE y el PP han puesto cientos de miles de millones de euros de dinero público, directamente o como regalos fiscales, a disposición de la banca, de las grandes inmobiliarias, automovilísticas, armamentistas, y de las empresas de la sanidad y educación privadas. El esperpéntico resultado ha sido convertir una gigantesca deuda privada en deuda pública. Mientras, el Estado paga intereses de hasta el 7% a una banca privada que, a su vez, obtiene dinero del BCE al 1%, que después lo guarda sin dar créditos y que estamos financiando l@s trabjador@s. Una nueva remesa de dinero público se prepara absorber los créditos basura y para privatizar las cajas de ahorro.
•    Silencian que la sanidad y la educación pública se degradan progresivamente, van desapareciendo los servicios sociales, a cientos de miles se les van acabando las prestaciones por desempleo al tiempo que pierden la vivienda por desahucio y los productos de primera necesidad se encarecen ilimitadamente (alimentos, transportes, luz, agua, ...etc.). Las trabajadoras y trabajadores nos vemos atrapad@s en un infernal engranaje de expropiación de rentas y derechos a mayor gloria de la gran burguesía. La exhibición desvergonzada del reparto multimillonario de beneficios y prebendas, de la corrupción política y empresarial generalizada, de aumento de gastos militares y de policía, de los ingentes fondos públicos destinados a la iglesia y a la casa real, etc.,  va de la mano del mayor exponente del drama diario de millones de personas: el incremento espectacular de la tasa de suicidio.

¿Qué hacer?

1º.- Trabajar intensa y organizadamente junto con el sindicalismo de de clase (sin comillas)  para preparar las mayores movilizaciones para el día en que el Gobierno apruebe la Reforma Laboral, previsiblemente el 10 de febrero.
2º.-  Respaldar y difundir los importantes acuerdos alcanzados en la reunión de ámbito estatal del sindicalismo de clase, celebrada el 21 de enero pasado , especialmente la jornada de movilización general para el mes de marzo.
3º.- Apoyar con todas las fuerzas y recursos a nuestro alcance las luchas obreras que se produzcan. Contribuir a extenderlas y a unirlas. Nadie que luche debe estar sól@.
4º.- Saber que es una pelea larga, de corredor@s de fondo, que hay mucho que reorganizar y reconstruir; lo más importante: la conciencia de clase y la confianza en las propias fuerzas. Para Red Roja es prioritario extender incansablemente la organización asamblearia y el reforzamiento de la unidad del sindicalismo de clase. Nadie con un mínimo nivel de conciencia puede estar desorganizado. Y, sobre todo, saber que nada vendrá de las direcciones de CC.OO. y UGT que sirva para fortalecer la lucha obrera.
5º.- Acelerar los procesos de confluencia de organizaciones políticas y sociales, en torno a mínimos acuerdos programáticos que abran una perspectiva de alternativa general y que afirme con rotundidad que lo importante no es el partido que gobierne, sino la clase que tenga el poder.



1 de febrero de 2012